Paradigmas. Experiencia y Recomendaciones

“Nuestra cabeza es redonda para permitir al pensamiento cambiar de dirección.” Francis Picabia
Se ha dicho del pensamiento crítico que es “la capacidad de reflexionar con objetividad acerca de situaciones o ámbitos de nuestra vida, el ser conscientes que nuestros pensamientos, nuestras acciones y nuestras palabras no sean contradictorias para poder tener una vida y mente coherente”, entre muchas otras definiciones que abundan. Este pensamiento crítico, para poder lograr esta objetividad, presupone un marco teórico, en términos sencillos, un conjunto de informaciones que sirven como modelo o guía permitan formular un juicio objetivo. A esto también se le llama “Paradigma”. 

Para que tengan una idea de lo que es un paradigma pondré el siguiente ejemplo. Hace algunas décadas las mujeres no podían ejercer cargos administrativos y ejecutivos en organizaciones y gobiernos, pues se decía (y aún mucha gente cree) que estas eran incapaces de desarrollar ciertas aptitudes necesarias para el liderazgo. Hoy ese paradigma ha sido roto en la mayoría de países desarrollados y en muchos subdesarrollados.
Otro ejemplo es que Lord Kelvin, el famoso físico y matemático en cuyo honor se nombró la escala de temperatura Kelvin, dijo en 1900: “No queda nada por ser descubierto en el campo de la física actualmente. Todo lo que falta son medidas más y más precisas”  Sin embargo, solo cinco años después Albert Einstein reducía todos los avances de siglos de física newtoniana a solo un caso especial de la física al dar a conocer su Teoría de la Relatividad Especial. Este mismo hombre, Kelvin, ya había dicho en 1895: “Las máquinas voladoras más pesadas que el aire son imposibles” No obstante, solo 8 años después, en 1903, los hermanos Wright hacían su primer vuelo documentado. Otro ejemplo, en 1946 Darryl F. Zanuck, director de la famosa compañía cinematográfica 20th Century-Fox, dijo lo siguiente: “La televisión no podrán conservar ningún televidente que capte después de los primeros seis meses. La gente se cansará de ver una caja todas las noches” Un ejemplo adicional; en 1967 el Dr. Lee de Forest, inventor del triodo de vacío, considerado uno de los padres de la radio y de la electrónica moderna, así como de unos 300 inventos patentados afirmó lo siguiente: “El hombre nunca llegará a la luna, sin importar los avances científicos que haya en el futuro“. Sólo dos años después Neil Armstrong ponía su pie en la luna.  Estos hombres, aunque eran expertos en sus respectivas áreas, emitían juicios fundamentados en sus ideas preconcebidas, no en la creatividad ni en datos que al ser analizados permitieran ver otras posibilidades.
Esto significa que el pensamiento crítico puede producir juicio objetivos solo en términos de la información de que se dispone. Así que, en orden de producir un juicio objetivo se espera del crítico una búsqueda de información más allá de la que está al alcance de su mano, y sobre todo una mente abierta a toda la información disponible, aun esta implique un cambio en su paradigma. Implica también ser capaces de comprender las hipótesis (puntos de vista) de las diferentes fuentes de información, sean estas contrarias, a favor o simplemente, diferentes a las hipótesis sostenidas hasta el momento. Por tal motivo, requiere del investigador o pensador crítico mucha humildad y honestidad, disposición al aprendizaje y al desaprendizaje, estar dispuesto abrazar nuevas ideas y a deshacerse de las viejas.
Hay dos tipos de pensadores críticos; están los que se limitan a presentar datos y una conclusión (el juicio); también están los que, además de evaluar premisas y llegar a conclusiones, también formulan recomendaciones para hallar soluciones o mejorar procesos, a la vez que toman un curso de acción.
Finalmente, no quiero dejar de mencionar que existen también los pseudo-críticos. Estos son personas que se valen de la información que tienen a mano (sea esta de tercera, segunda o primera mano) y, sin hacer una verdadera investigación, formulan un juicio que puede ser para defender y sostener un paradigma que ya tienen establecido. Esto no lo hacen tanto para convencer a otros de sus razones, pero para reforzar en sí mismos su convicción y confianza sobre tal o cual paradigma. Así que, inconscientemente en realidad más que guiados por un razonamiento objetivo experimentan lo que se llama Sesgo Cognitivo, específicamente el sesgo de confirmación. Generalmente no hacen una investigación profunda y exhaustiva, ya  por pereza (no son verdaderos críticos), ya porque tienen miedo de que las informaciones halladas cuestionen sus actuales paradigmas. Este pre-condicionamiento  puede ser en contra o a favor de un sujeto, y tiene su base en alguna mala experiencia o una buena experiencia con el sujeto, respectivamente, siendo este sujeto una persona, institución o actividad.
“El hombre libre es el que no teme ir hasta el final de su pensamiento.” León Blum.
Como experiencia personal de cambio de paradigma quiero poner un ejemplo, de los muchos que he experimentado. Hace 22 años empecé a estudiar a cierto grupo religioso, al que mi grupo religioso denomina secta (como casi todos estos grupos hacen entre sí), pero desde una perspectiva sesgada. Mucha de la información que analizaba provenía de personas que habían experimentado algún tipo de frustración con dicho, de modo que la carga emocional que emitían en sus escritos producía cierto sesgo. Hasta llegué a ver vídeos producidos para desacreditar a dicho grupo religioso. Muchos años después, cuando aprendí a pensar críticamente, tuve la oportunidad de conocer más de cerca a personas de este grupo. Analicé diferentes casos de personas, analicé sus creencias, sus modelos interpretativos, sus motivos, sus esperanzas, su comunidad, etc., pero ahora enfocándome en los datos y en un contacto directo con dicho grupo. Dicho análisis, usando un nuevo marco teórico y eliminando (reduciendo) el sesgo, si bien quedaron confirmadas algunas aseveraciones previas, en general produjo una visión muy diferente de la que tenía yo anteriormente, y muy diferente a la que tiene el promedio de mis correligionarios. No solo eso; este proceso me ayudó a ver cómo el promedio de las personas usa un modelo de pensamiento peudo-crítico en casi todas las áreas de su vida, guiados de forma subconsciente por diferentes sesgos. Lo más común es luchar por demostrar que se tiene la razón, pues esta “la búsqueda de la verdad” es una pantalla de la cual casi todos nos abanderamos; es difícil admitir que simplemente queremos a toda costa conservar el status quo.

Recomendaciones

Mientras más personas se embarquen por el camino de la humildad, del aprendizaje, de la sinceridad consigo mismos y con otros, del desaprendizaje para dar espacio a nuevas ideas, y del crecimiento personal; más posibilidades tienen esas personas de acercarse a la verdad sobre sí mismas y sobre las circunstancias que se le presentan. Esto a la vez produce personas más felices, más capaces de vencer sus limitaciones y en mejor posición para relacionarse con los demás.

#reprogramate

Imagen “Thinking” cortesía de Flickr

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